Treinta33.tv

Ensenada, Baja California

Nacionales

Lozoya

Una de las teorías que existe sobre la pérdida de rumbo de Emilio Lozoya Austin, es que realmente creyó que podía ser presidente. Que le alcanzaba para ser el relevo de Enrique Peña.

Desde su posición en Pemex, y asediado por el poder económico, quitó y repartió contratos bajo la promesa de que los beneficiarios de éstos lo catapultarían a la primera magistratura.

Esa seguridad, aunado a su característica soberbia y saberse protegido por su amigo, el Presidente, lo llevaron a actuar con tal desdén que hoy el mínimo detalle de su accionar se le está revirtiendo.

La relación de Lozoya y Peña era simbiótica, fundada en la complicidad, algo que no soportaba Luis Videgaray, el celoso álter ego de éste último, que terminó por dinamitar esa simbiósis.

Agronitrogenados, Fertinal, Odebrecht, Repsol, Seadrill, Astillero Barreras, Evya, Oceanografía, le decíamos hace unos días, son algunos de los expedientes que están ya sobre la mesa de la 4T.

Como dice el abogado de Lozoya, el afamado litigante Javier Coello Trejo, el ex director de la petrolera no se mandaba solo. Peña directamente, o a través de Videgaray, daban las instrucciones.

La persecución que de Lozoya detonó el régimen de Andrés Manuel López Obrador le vino como anillo al dedo a Estados Unidos, particularmente al fiscal del distrito sur de Nueva York.

Sin proponérselo, AMLO abrió la caja de Pandora, porque el fiscal federal Geoffrey Berman va ahora tras Peña Nieto y Lozoya podría convertirse en un testigo protegido muy valioso.

No se equivoque: Lozoya no está proporcionando, al menos por ahora, información sensible del sofisticado entramado financiero con el que se hicieron grandes negocios en el sexenio pasado.

El fiscal Berman tiene en su esfera el combate a la corrupción y casos de lavado de dinero. Es, para quien no lo sepa, el que lleva la investigación de Odebrecht que ha tirado gobiernos en Sudamérica.

El régimen de la 4T le dio a Berman la hoja de ruta para llegar a Peña, y Lozoya, con tal de evitar la cárcel, no sería extraño que pida asilo y protección al fiscal a cambio de información.

Voluntaria o involuntariamente, López Obrador va ser el beneficiario final del golpe de tres bandas que parece imparable ya de Berman, que en paralelo, quiere ser gobernador de Nueva Jersey.

Deja un comentario