El Campamento de Elefantes de Maesa, en la ciudad de Chiang MaiTailandiapuso fin a un par de las actividades más controvertidas: ofrecer paseos sobre el lomo de un elefante y espectáculos con los mismos paquidermos.
 
Se liberaron de las cadenas y de los pesados asientos de madera a 78 elefantes. La decisión de finalizar con los espectáculos y paseos de turistas ya estaba contemplada, pero ante la pandemia del Coronavirus, esta fue adelantada.  


 
Cuando termine la contingencia del Covid-19, las fronteras se reabran y la gente vuelva a viajar, los visitantes del campamento únicamente podrán observar elefantes y apender de su comportamiento; ya no podrán montarlos.


 
Con la reapertura del Campamento de Elefantes de Maesa (el más grande al norte de Tailandia), este cambiará su nombre por el Centro de Conservación de Elefantes Maesa. Además tendrá un programa de voluntariado que permitirá cuidar a los elefantes durante una semana, convivir con la comunidad local y conocer más sobre la cultura lanna. 

 
 
En este logro tuvo que ver el grupo de investigación de la industria de animales Moving Animal. el cual expuso el año pasado las condiciones y el maltrato que reciben los elefantes como atracción turística.
 
En su investigación cuenta como los elefantes bebés son apartados de sus madres para ser entrenados con el fin de aprender trucos, como el patear pelotas de fútbol, lanzar dardos o pintar cuadros, lo cual hacían hasta tres veces al día. Incluso comentan que los ponen a tirar y a levantar troncos de gran peso. 


 
La iniciativa para erradicar los paseos de turistas sobre el lomo de los elefantes -que es una de la mayores atracciones turísticas de Tailandia– puede crear conciencia en los demás campamentos y hacer que ellos también dejen de promover esta actividad. 


 
La liberación no consiste en  dejarlos en el mundo salvaje a su suerte, ya que es ilegal según la ley tailandesa. Se dice que hay más de 3,800 elefantes domesticados en Tailandia, y 3,000 más que viven en espacio salvaje. Devolverlos a la vida  salvaje  no sería la mejor opción debido a la falta de espacio y la insuficiencia de comida. 
 
Los elefantes en Tailandia son un símbolo nacional de identidad y cultura. En la actualidad la mayoría de estos animales es explotada para fines turísticos no muy bien aceptados. 


De acuerdo con una investigación de The New York Times, la llegada de turistas a Tailandia ha disminuido  44% desde febrero, con respecto al mismo periodo del año anterior. Esto ha provocado el cierre de campamentos y, a su vez,  ha dejando a más de 1,000 elefantes  «sin trabajo», lo cual se convierte en gran problema para su alimentación por la falta de ingresos.
 
Alimentar a cada elefante puede costar hasta 40 dólares por día, tres veces más que el salario mínimo en Tailandia, de acuerdo con el diario 
 
A consecuencia de eso, la Fundación Amigos del Elefante Asiático ha pedido al gobierno dar fondos ante esta emergencia para evitar que los elefantes tengan que hacer trabajos forzados como transportar madera.

Por Treinta33

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